viernes 9 de septiembre de 2011

¿Y si no eres tú, sino yo?

¿Ha pasado horas mirando el reloj cuando su novio, esposo, marido, whatever o amigo con derecho está en alguna fiesta sin usted? ¿Ha gastado miles de mensajes de texto con preguntas cómo: dónde estás, con quién, a qué hora te vas a la casa, qué estás haciendo, entre otras? ¿Ha dejado a un lado su vida y su propio difrute por estar pendiente de lo que hace y hasta lo que no hace su pareja?, si su respuesta es sí, tiene el síndrome de Persecución Invertida.
Pero no se asuste, no es una enfermedad, pero sí podría "enfermar", es sólo un término que se me vino a la mente, y yo de medicina solo sé que los doctores se ven lindos con mandil, pero llamaremos a esta situación por ese nombre, ya que muchas veces, sin darnos cuenta nos dedicamos a "perseguir", en una combinación de MacGyver y Holms, con tal de "descubrir" algún fantasma de infidelidad que nuestra mente maquina. Aunque estos fantasmas sean reales o no.
Y la mayoría de personas caen en ese hueco.
He oído muchísimas veces esa frase que dice "el que busca encuentra", pero ¿qué se consigue con encontrar? La respuesta es fácil, deprimirse, irritarse, sentirse mal consigo mismo, ya que si pedimos una explicación la respuesta posiblemente sea "no sé qué me pasó", "jamás volverá a pasar" o, si se cuenta con suerte "es que no estabas pendiente de mí", y cómo podría usted estar pendiente de la relación cuando se ha pasado el 90% del tiempo tratando de desenmascarar al infiel y el porcentaje restante dedicándose a ser feliz.
Pero se ha puesto a pensar que muchas veces gastamos tanto tiempo en este proyecto de investigación que resulta ser más abrasador que una tesis doctoral, que hasta nos olvidamos de disfrutar nuestra relación amorosa, lo que arroja a nuestro amor a los brazos de alguien que no lo persiga (círculo vicioso).
Yo siempre he pensado que la infidelidad física es un aspecto "normal" por las necesidades sexuales del ser humano, que no determina el grado de enamoramiento de una persona. Lo que sí determina es lo "satisfecha" que está una persona o las carencias que tiene con su pareja.
Cuidado, ya que por hacer el papel de investigador secreto o pasar todo el día amargados revisando celulares y redes sociales nos olvidamos de compartir aspectos importantes con nuestra pareja como conversar, ir a bailar, tener detalles y tener sexo. Sobre todo este último, imprescindible, ya que si la persona no consigue sexo en su casa, lo irá a buscar a otro lado, y no hablo específicamente de los hombres, ya que son comúnmente los que más mala reputación tienen en cuanto a infidelidad, sino también de las mujeres. Nosotras también tenemos necesidades, ¡sobre todo por nuestros orgasmos múltiples!
Si alguna vez descubre que su gatito anda buscando otros ratones fuera de casa, es tal vez porque se han ido acabando los que hay en la propia. Es muchas veces difícil afrontar el que nuestra pareja está siendo infiel, pero por qué llenarse de rabia y juzgar, cuando no vemos los errores que tal vez estemos cometiendo nosotros y los que han llevado a esa persona a buscar en otro lado lo que le es difícil conseguir con su pareja. Toda reacción deviene de una acción.
Creo que si llegamos a pasar por esta situación aprovechemos ese coraje y desatemos una sesión de sexo sadomasoquista y así castigar a nuestra pareja pecadora (siempre soy extremista, pero funciona!). Recuerde que lo más importante es conversar si hay un problema y tratar de resolver las carencias y los errores cuando aún hay sentimientos y pasión. No descuide a su pareja, pero sobre todo no se descuide usted. Cuando alguien es infiel, no siempre la culpa es de esa persona. Pensemos en qué estamos haciendo, o no estamos haciendo nosotros para que esto ocurra.

Gelitza

1 comentarios:

  1. Muy claro lenguaje para describir un hecho real que raya en el "desperdicio" de tiempo valioso orientándolo a actividades de persecusión y autoflagelo.

    ResponderSuprimir