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Mostrando las entradas etiquetadas como Ecuador

Guayaquil: la cara de la tragedia del Covid-19 en Latinoamérica

La sala de la casa donde vivió Matilde Montero tiene un mueble más, uno escalofriante, desde el 28 de marzo de 2020. Es su propio ataúd. Una caja que su familia intenta inútilmente camuflar entre mesas y sofás para no sentir horror, para no llorar porque aún no han podido recuperar su cadáver.    Tenía 72 años. El coronavirus la mató y ahora, su cuerpo está mezclado entre cientos de restos humanos en descomposición en algún contenedor afuera del cementerio de Pascuales, en Guayaquil, Ecuador. No es una película de terror, es la realidad de Guayaquil, una ciudad porteña de ese país Sudamericano de 17.08 millones de habitantes. Un escalofriante escenario que el COVID-19 erigió en sus calles: muertos descomponiéndose en casas, apilándose en morgues y recipientes, muchos sin identidad, y la saturación de hospitales públicos y privados. Carla Cobos, hija de Matilde Montero, podría protagonizar cada una de las dolorosas escenas que la pandemia ha obligado a vivir a s...

En el baile descubrió su propio placer

Su virginidad le estorbaba, la hacía sentir inculta. Tenía 16 años y a esa edad, la mayoría de sus compañeras de colegio ya habían tenido sexo. Mathilda recién empezaba una relación de besos y abrazos con su primer novio. Fue una noche. No aguantó más y congeló al muchacho con una propuesta ardiente. “Tengamos sexo”, le lanzó como una cachetada que lo dejó atontado. No terminaba de reaccionar cuando ella ya estaba desnuda. Todo lo había preparado sin descuidar ningún detalle. Tenía condones en la mochila, escogió la lencería más bonita y había depilado cada vello recién nacido de su cuerpo delgado y de apariencia infantil. Sus lentes y la uniceja, que no tenía fin en ceño, la hacían lucir extraña, como ella misma se describe. Pero no sabe explicar cómo aquella rareza despertaba el morbo en algunos hombres. A Mathilda, el sexo siempre le ha dado igual, sobre todo después de ser desflorada. “Yo lo hice más por curiosidad, para descubrir qué era el sexo realmente. Nunca fue nada...

Incesto, amenaza silenciosa

La casa grisácea se pierde entre la vegetación de la parroquia rural del cantón Atahualpa. Esas paredes de bloques encerraron durante años un supuesto caso de incesto que horrorizó a aquel pueblo de El Oro. El rumor de que Roberto (nombre ficticio), de 56 años, mantenía relaciones sexuales con sus hijas —desde que eran menores de edad— y quedaron embarazadas de él, empezó hace más de 10 años. Sin embargo, no fue sino hasta el pasado 8 de julio de 2018, cuando un grupo de policías lo interceptó en el patio de esa vivienda, que él habría confesado que, además, presuntamente hizo lo mismo con una de sus nietas de 14 años —que tuvo con una de sus hijas—, hacía casi un año. Ella también quedó encinta. Si una profesora no se hubiera dado cuenta de que todo esto ocurría, y no lo hubiera denunciado, él continuaría viviendo en aquella casa, junto a su esposa, hijos, los cinco hijos-nietos que al parecer tuvo con sus parientes y su bisnieto-hijo. “La familia se quedaba callada, no ...

Eligieron el acelerador en lugar de los frenos

El pie de Miriam Chávez Carrión se estampó en el acelerador de su taxi en cuanto el pasajero, que había recogido en el centro de Guayaquil, le mostró un revólver empuñado en su mano derecha. La adrenalina no le dejó medir la velocidad a la que iba o el color de las luces en los semáforos. En un pestañeo, recorrió las más de 20 cuadras que hay desde la calle Capitán Nájera hasta El Oro, donde el grito aterrador del antisocial la hizo frenar a raya. -¡Tranquila, señora, que era una broma!- le dijo con el rostro pálido y estremeciéndose de miedo. -Ya pues, si usted me enseña un arma, quiere decir que me quiere matar y si es así, mejor nos morimos los dos- le contestó inmediatamente con una altivez que lo hizo abrir la puerta y desaparecer dando tumbos por las aceras. A ella, las piernas le temblaban tan fuerte como su corazón, pero no estaba dispuesta a dejarse amedrentar ni una sola vez más. Desde que empezó a conducir de manera profesional, a los 17 años, la habían asaltado...

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