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Mostrando las entradas etiquetadas como amor

Hermanos de sangre y de cáncer

Jonathan es un torbellino de 7 años. Remolinea sin tropiezo por la única habitación que es su casa. El espacio es tan pequeño, que pocos centímetros separan las dos camas de la cocina. Corre por cada recoveco, ondeando sus dedos para tantear en las tinieblas. El cáncer se alojó en sus ojos y se los extirparon cuando tenía dos años. Es martes 20 de agosto y está más inquieto que de costumbre. Sabe que Pedro, su papá, tocará el piano en un culto de la iglesia. Eso significa que le prestarán el instrumento y lo llevará a casa. Nunca ha tenido dinero para comprar uno. Viviana, su mamá, lo abraza para que se quede quieto. Le cuesta creer que ese huracán de risas y preguntón es el mismo niño que en 2014, luego de la operación, pasó 12 días sobre una cama, inmóvil y aterrado por la oscuridad.  -Mamá, está oscuro. Mamá, tengo miedo. Mamá, quiero verte, quiero ver... Le suplicaba y no sabía cómo explicarle lo que era el retinoblastoma. Ni ella misma podía pronunciarlo sin estremecerse de ...

Cuatro hermanos: tres trans y uno gay

Hace siete años, Michelle, Roberta y Analy se llamaban Carlos, Robert y Yigmy. Ellas son trans femeninas y también hermanas de Nery, que es  gay . Chelita Cobeña, su madre, no se acostumbra. Aún los llama “mis niños”, en  masculino , porque así salieron de su vientre, dice. Chelita se lleva los dedos al rabillo del ojo. Inútilmente represa las lágrimas, que salen a borbotones, y eleva el tono de voz. “¡No hay nadie en este mundo que esté más orgullosa de mis hijos que yo!”, expresa tan fuerte, que cada palabra estalla en el patio de su casa, ubicada en la parroquia Sosote, del cantón  Rocafuerte . Analy, de 25 años, la escucha ensimismada y también llora. El delineador que se ha corrido de sus ojos mancha sus mejillas de negro. A ella le duele tanto que le digan que no es una mujer y se ahoga en sollozos. Roberta, de 27, se apresura a pasarle una  servilleta  para que se arregle el  maquillaje  y le suelta la broma de “primero muerta antes q...

Un último día de paz y un beso apasionado

Era instantáneo. Si se movía un poco, sentía cómo sus dedos se le clavaban en la piel y escuchaba un débil “no te vayas”, que  le hacía tragar grueso y le complicaba más la dura tarea de no llorar. Tan pronto como asomaba una lágrima en el rabillo de su ojo, Jairo Berbel apuraba su mano para secarla. No había algo que molestara más a su novia Yulexi Chévez que verlo triste. Eran las 23:00 del miércoles 3 de septiembre del 2014 y ella sabía que el cáncer, que se había alojado ya en sus pulmones, le estaba regalando unas horas más para cumplir el sueño de quedarse dormida en los brazos del amor de su vida. “Ella siempre quiso que viéramos una película y durmiéramos juntos. Por eso le pidió a la mamá que le dejara hacerlo esa noche”, recuerda Jairo, quien se acostó en su cama y acurrucó a su 'pecosa de ojos verdes' en su regazo. Durante dos horas, aquella habitación se llenó de paz y el silencio solo se interrumpía por la respiración entrecortada de la virreina de Buena F...

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