Hace siete años, Michelle, Roberta y Analy se llamaban Carlos, Robert y Yigmy. Ellas son trans femeninas y también hermanas de Nery, que es gay . Chelita Cobeña, su madre, no se acostumbra. Aún los llama “mis niños”, en masculino , porque así salieron de su vientre, dice. Chelita se lleva los dedos al rabillo del ojo. Inútilmente represa las lágrimas, que salen a borbotones, y eleva el tono de voz. “¡No hay nadie en este mundo que esté más orgullosa de mis hijos que yo!”, expresa tan fuerte, que cada palabra estalla en el patio de su casa, ubicada en la parroquia Sosote, del cantón Rocafuerte . Analy, de 25 años, la escucha ensimismada y también llora. El delineador que se ha corrido de sus ojos mancha sus mejillas de negro. A ella le duele tanto que le digan que no es una mujer y se ahoga en sollozos. Roberta, de 27, se apresura a pasarle una servilleta para que se arregle el maquillaje y le suelta la broma de “primero muerta antes q...
sudor, lágrimas, saliva y sangre.